
Una dispersión inevitable del rebaño
Argumento doctrinal
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Ante tal desastre, como podemos comprender fácilmente, el rebaño de Cristo se dispersó. «Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño.» (Mateo 26, 31)
Algunos, desde hace ya muchos años, han proclamado la vacante de la Sede Apostólica y han continuado su ministerio episcopal o sacerdotal de forma totalmente independiente de lo que consideran una Iglesia falsa. Se han encontrado en un desierto en el que les resultaba difícil encontrar hermanos que compartieran todas sus convicciones y su acción. No han temido sufrir el ridículo y la contradicción, sino que han seguido afirmando sin descanso la ilegitimidad de los pretendientes al papado. Pero ¿son sus voces la palabra oficial de la Iglesia? ¿Pueden obligar a toda la Iglesia, desde un punto de vista canónico?
Otros se mostraron más cautelosos y, manteniéndose al margen, hicieron oídos sordos a todo lo que provenía de los pretendientes al papado. Prefirieron reservarse su juicio y llevar también una vida independiente a la espera de días mejores. Los días mejores aún no han llegado. ¿Llegarán alguna vez sin la cooperación de los hombres?
Otros, por último, prefirieron buscar la conciliación con la Iglesia surgida del Concilio Vaticano II y trabajaron sin descanso para conservar un lugar para la liturgia y las tradiciones católicas en lo que consideran una Iglesia en desorden. Pero ¿no deben la doctrina, la liturgia y las tradiciones católicas ocupar todo el espacio de la Iglesia? ¿Pueden ser relegadas a una capilla lateral de la Barca de Pedro? ¿Puede la Tradición católica ser solo una de las opciones en medio del panteón de las novedades?
A nuestro alrededor hoy, incluso entre aquellos que han permanecido fieles a la fe de la Iglesia, debemos constatar numerosas divisiones que son muy lamentables. ¿Quién hará entre nosotros esa unidad tan deseada? No negamos que la unidad, que es una de las marcas de la Iglesia, siga existiendo, pero afirmamos que en este momento está muy oscurecida, sobre todo en su aspecto de gobierno. La Iglesia debe remediarlo.