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¿Debemos esperar la intervención divina?

Argumento doctrinal

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Dios es todopoderoso y no necesita en absoluto la cooperación de los hombres. Sin embargo, Él ha querido que los hombres cooperen con Él. La historia de la Iglesia y la historia de los hombres muestran hasta la saciedad que Dios desea que los hombres actúen y cooperen en su salvación. La Iglesia, del mismo modo, no puede contar ni ha contado nunca en el pasado con una intervención directa de Dios para remediar las diferentes crisis que han afligido su peregrinación terrenal.

En la época del Gran Cisma de Occidente, tres papas diferentes nombraron cada uno a sus propios cardenales y se excomulgaron mutuamente. La situación era desastrosa. Sin embargo, los cristianos no esperaron indefinidamente. Se organizó un Concilio General en la Iglesia, en el que participaron el clero de las diversas facciones y personas de diferentes grupos y naciones. Los tres papas dudosos abdicaron o fueron obligados a abdicar. Martín V fue elegido en su lugar y se recuperó la unidad de la Iglesia.

La solución a las diferentes crisis que ha atravesado la Iglesia siempre ha venido del clero que se ha mantenido fiel. Con toda seguridad, una vez más, deberá venir del clero católico.

Por lo tanto, afirmamos que hay que hacer algo hoy para remediar la situación de la Iglesia. Debemos rezar, pero también debemos actuar. San Ignacio de Loyola ya escribía: «Debemos rezar como si todo dependiera de Dios, y actuar como si todo dependiera de nosotros.» Creemos que la Iglesia debe trabajar en la organización de un Concilio General Imperfecto.

Las cuestiones puramente jurídicas sobre quién tiene hoy en la Iglesia la autoridad necesaria para resolver la cuestión de los aspirantes al papado que enseñan un Evangelio distinto al que se nos ha sido transmitido con la fe, no pueden prevalecer sobre las cuestiones de fe y derecho divino. Los miembros del clero que son conscientes de la gravedad de la situación actual de la Iglesia no pueden permanecer inactivos. Deben reunirse para buscar una solución a la crisis actual de la Iglesia

Unam  Sanctam

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